Cordones y Barro. Inglaterra, la eterna favorita.

Cordones y Barro. Por Quique Ravello-

INGLATERRA: EL XV DE LA ROSA (parte I)

De la más rancia tradición a la absoluta modernidad

Hoy nuestro compañero Quique Ravello nos adentra en la historia de Inglaterra. Origen de nuestro deporte y siempre candidato a pelear por el trofeo. Un rugby que tuvo que evolucionar para unirse a los tiempos actuales del deporte más moderno. Nuestro artículo es tan completo que hemos dejado la actualidad para una segunda parte. También muy interesante, no la podeis perder.

¿De qué rosa? Inglaterra y la Rosa son sinónimos en el mundo del rugby, eso se debe a que el escudo de la selección inglesa es un gran rosa roja. Corresponde a  la Rosa de la Casa Lancaster, y hace referencia a la llamada guerra de las dos rosas en las que se enfrentaron la Rosa Blanca de los York, contra la Rosa Roja de los Lancaster –ambas casas reales, ramas menores de la dinastía Platagenet-, resultando vencedora la Casa Lancaster con su escudo de la Rosa Roja. El uso de la rosa es exclusivo del equipo de rugby, señalemos que la selección de fútbol lleva el escudo de los tres leones que hace referencia a la casa anglo-normanda de los Plantagenet iniciada con Guillermo el Conquistador y de la que formó parte el famoso Ricardo Corazón de León.

Si vemos una partido de rubgy, observaremos que los aficionados de la selección inglesa animan a su equipo con la bandera de la Cruz de san Jorge, patrón de Inglaterra y bandera nacional inglesa, y –a diferencia del fútbol- nunca llevan la bandera británica (que es la unión de la inglesa, con la Cruz de san Andrés escocesa y la Cruz de san Patricio irlandesa). A su vez los jugadores ingleses cantan emocionados el God save the Queen, antes de cada partido, si bien éste oficialmente no es el himno de Inglaterra sino del Reino Unido, Inglaterra lo usa como propio en las competiciones deportivas internacionales. Gales y Escocia –también británicos- usan himnos propios de su nación… pero si alguna canción identifica al rugby inglés es la famosa Swing Low, Sweet Chariot, que es una canción espiritual negra importada de los Estados Unidos.

El rugby nació en Inglaterra como ya hemos comentado en  un anterior artículo de esta sección, desde su nacimiento fue un deporte ligado a las clases altas y medio-altas inglesas, donde se formaba la élite que debía mantener el más gran Imperio del siglo XIX y principios de XX.  Si retrocedemos a la Inglaterra de 1880 nos encontramos con que el rugby se había convertido en un deporte enormemente popular, entre 1860 y 1880 se habían formado clubes en toda Inglaterra. Según el famoso diario The Times: “Los jugadores de rugby son posiblemente tan numerosos como los de fútbol… En el Norte, Leeds, Wakefield y Manchester los clubes están llenos de gente que se entusiasma con este juego”,  es decir el rugby había desbordado el marco geográfico londinense y el marco social de la alta sociedad y se había extendido por toda el país, especialmente por el norte industrializado, los jugadores del norte eran cada vez más numerosos, y su influencia en la selección mayor. Y ahí empezaron los problemas internos en la RFU (Real Federación de Rugby inglesa), la élite que domina esta institución, en un primer momento vio con buenos ojos la llegada de este nuevo tipo de jugadores, pero después empezó a señalar que había continuas faltas de disciplina y no obediencia por su parte hacia las competiciones oficiales señalas por la RFU, y –lo que era más grave- comenzaron las primeras acusaciones de profesionalismo.

En 1886 se pasó del escepticismo a la alarma, la RFU tenía claro que no iba a permitir que el rugby se profesionalizase como el fútbol, y las disputas internas en el rugby inglés comenzaron a señalar dos bandos claramente enfrentados: los clubes del norte industrial partidarios del profesionalismo, y los clubes del sur y el área de Londres, ligados a las clases pudientes y acérrimos partidarios de mantener el amateurismo. En octubre de ese mismo año la asamblea general de la RFU declaró que el rugby era un deporte amateur, y que cualquier jugador sospechoso de pedir o recibir dinero por jugar sería investigado y en caso afirmativo, expulsado de este juego de por vida.   Tras esa decisión el rugby empezó a perder jugadores y seguidores en detrimento del fútbol, pero la  “guerra civil” en la RFU, estalló a principio de la década de 1890 entre los clubes del norte de Inglaterra, con jugadores y público de clase trabajadora y por otro los dirigentes de la  RFU apoyada por los clubes que mantenían la idea de que el rugby fuera la expresión  de los valores que se enseñan en las public schools, es decir en los colegios de élite ingleses.  A estas dos diferentes concepciones filosóficas del deporte, se añadiría una deportiva, los clubes del norte eran partidarios del juego a 13 jugadores, mientras que la RFU defendía el rugby a 15.

En la asamblea de 1873 la RFU movilizó a todos los clubes que compartían su filosofía y por 282 contra 136 se confirmó que el rugby seguiría siendo amateur y además que se investigaría no sólo a los jugadores sino también a os clubes que se saltarán esta regla. La separación era cuestión de tiempo, en 1895 los clubes del norte crearon la  North England Rugby Leage, donde se admitía el profesionalismo y se jugaba con 13 jugadores por equipo, desde entonces la “escisión” del Rugby Leage siguió su camino, mientras que el Rugby Union siguió siendo una escuela de valores, teniendo como centro Londres y sus clubes.

En la década posterior, el rugby inglés sufrió una importante crisis: la RFU se redujo de 416 clubes a 155. A nivel internacional Inglaterra perdió muchos enteros, en los cinco años posteriores a la división de su rugby, el XV de la Rosa sólo gano cuatro partidos, empató dos y perdió el resto, al mismo tiempo que el rugby se hacía muy importante en otros países como Gales, Sudáfrica o Nueva Zelanda. Solo un club inglés era ajeno a esta crisis, cuidando la cantera con una labor de años, logró que  en 1910 una generación de buenos jugadores, no sólo les permitió dominar el rugby inglés, sino que pudieron hacer resurgirá a la selección inglesa; se trataba del famoso Harlequins. Así, la Rosa ganó los dos Grand Slams de 1913 y 1914, año en el que las competiciones internacionales cesaron por el estallido de la Primera Guerra Mundial.

El Rugby siempre se había concebido a sí mismo como algo más que un deporte, desde su inicios se entendió que su papel era el de forjar y entrenar a los jóvenes que debían ser los líderes y dirigentes del Imperio británico dentro y fuera de su territorio. Tanto  en tiempos de paz y  como en tiempos de guerra, de hecho este aspecto era uno de los fundamentales en el famoso libro Tom Brown´s Schooldays. Antes de la Primera Guerra Mundial, los jugadores de rugby ya habían tenido experiencias bélicas, muchos jugadores ingleses y sudafricanos de lengua holandesa (afrikaners) se habían enfrentado a la guerra anglo-bóer (1899-1902), que tuvo un papel determinante en el desarrollo del rugby en Sudáfrica. Pero al estallar la Primera Guerra Mundial, el “entusiasmo bélico” de todas las selecciones británicas (incluida la irlandesa –por entonces aún británica- la neozelandesa, australiana y sudafricana) se desbordó.

La guerra estalló en verano del 14, el 4 de septiembre la RFU suspendía todos los partidos y animaba a sus jugadores a enrolarse masivamente en el Ejército, como así hicieron, incluso el Ejército británico llegó a pensar en crear un Batallón compuesto exclusivamente por jugadores de rugby, lo que finalmente no sucedió. Esa suspensión de partidos oficiales no supuso ni mucho menos que el rugby dejara de tener un papel destacado en la vida social, deportiva y militar. La presencia de tropas de Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica en suelo inglés, permitió una gran cantidad de partidos entre equipos de estos países, lo que también ayudó a elevar el nivel del rugby local durante el primer conflicto mundial.

Cuatro años después el fin de la Guerra, el 1 de noviembre de 1923 se celebró con todos los honores el centenario del nacimiento de William Webb Ellis, con un partido en el que enfrentó por un lado a una selección de Gales-Inglaterra contra otra de Irlanda-Escocia, ganaron los primeros por 9-6.  Este aniversario marcaba una era de expansión del rugby en Inglaterra, todos los Colegios ingleses de clase alta y media-alta introdujeron obligatoriamente el rugby como consecuencia directa de la Primera Guerra Mundial. El objetivo era tener a la “juventud preparada para cualquier nueva eventualidad”. Inglaterra ganó los Grand Slams de 1921-1922-1924 y 1928, ganando dos veces la Home Nations en la década de los 30, y  por primera vez a los All Blacks en 1935; Inglaterra no volvería a ganar un Grand Slam hasta 1957

Después de la Segunda Guerra Mundial, en 1947 se reanudó el Torneo de las V Naciones, con la reincorporación de Francia, que había sido excluida acusada de profesionalismo. Los años 50 y 60 no fueron brillantes para el conjunto inglés, se ganaron pocos Torneos y menos Grand Slams. En los años 60 se inicia también un cambio sociológico en el rugby ingles: la sangre que llega ya no es tan “azul”. Si entre 1919-1939 el porcentaje  de internacionales ingleses educados en Colegios de élite era del 82%, entre los años 1945-70 baja a 63%, para quedarse en un 44%  en el período 1970-1995.

También ahora se empieza a cuestionar el amateurismo, más desde 1962 cuando la selección de cricket lo abandonó. La RFU se hizo fuerte en el mundo amateur y declaró ilegal cualquier tipo de esponsorización. Se hacía así frente  a lo que se llamaba la “amenaza mercantilista”, pero la realidad seguía avanzando en sentido contrario. El cambio determinante en la mentalidad del rugby estuvo relacionado con la llegada al poder de Margaret Tatcher, una conservadora liberal en el terreno económico, que impuso, también en el tradicional bastión del rugby inglés, Londres, la mentalidad de que el dinero estaba por encima del status, y desarrollando una política liberal en el que el principio absoluto era el “libre mercado”.

En los 80 Inglaterra no brilló mucho, hasta tal punto que en 1983 se llevó la odiada “Cuchara de Madera”.  Otro paso más hacia la profesionalización del rugby inglés  fue la llegada de Geoff Cooke como seleccionador nacional, quien primero llamó la atención de los medios convocando como capitán a  Will Carling en 1988, una persona educada en las más altas instituciones inglesas, con formación militar y relaciones en la City londinense. Bajo su liderazgo Inglaterra logró una década de éxitos que no había conocido desde los años 20, Cooke reforzó el equipo con jugadores de gran agresividad como Brian Moore, Dean Richard y Jason Leonard, la patada de Robert Andrew y tres-cuartos cono Jeremy Guscot o los hermanos Underwood.  Pero también empezó a  imponer criterios profesionales en su gestión.  Los 90 fueron la gran década del rugby inglés, ganando entre ocho temporadas, tres Grand Slams y en 1996 otro Torneo de las Cinco naciones, además en 1991 logró llegar la final del Campeonato del Mundo que perdió frente a Australia. El fruto de todos estos éxitos en la gestión de Cooke y su impronta “profesionalizada”, fue el abandono del amatuerismo por parte de la RFU.

Inglaterra es la selección que más títulos tiene con 28 Torneos y 13 Grand Slams, en la edición de este año, su objetivo es ganarlo de nuevo y convertirse en la primera selección que lograría tres triunfos consecutivos. Hay que destacar que Inglaterra ganó la Copa del Mundo celebrada en Australia en 2003 con el famoso drop de Wilkinson en el último minuto de la final frente a la selección  anfitriona, hasta la fecha es la única selección de Hemisferio Norte que ha logrado tan preciosos laureles.

Sobre el autor: Nacho Santos

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